La economía circular en el sector de la construcción

 

La contribución de la gestión de los residuos de la construcción en la sostenibilidad es una preocupación cada día más actual, no sólo en la práctica operativa, como se muestra en el proyecto del Código estructural actualmente en desarrollo para sustituir el actual EHE08, sino también a la ámbito de la investigación, como prueba la 2ª Conferencia Internacional sobre la Sostenibilidad del Hormigón ICCS16, recientemente celebrada en Madrid (junio de 2016).

ECONOMÍA CIRCULAR

En esta dirección, la economía circular responde a la tendencia global hacia el aumento de la creación de valor con menos recursos, impulsada por la falta o la volatilidad de los precios de algunas materias primas y por la relación directa entre su extracción y transformación y los principales problemas ambientales, en particular el cambio climático. Aunque integra planteamientos ya consolidados a lo largo de las últimas décadas como el ecodiseño, la prevención y el reciclaje de residuos o las energías renovables, la economía circular trata ante todo de optimizar la fase de utilización de los productos: el valor del uso se convierte en la noción central del valor económico.

La estructura industrial de fabricación y remanufactura se regionaliza para estar cerca del cliente y conocer bien sus necesidades y atender a la diversidad cultural, así como para facilitar la logística inversa. Esto implica el uso del personal más cualificado. La reducción de los costes no se basa tanto en el capítulo de personal o en las economías de escala en la producción como en los ahorros en la compra de materias primas y en la gestión de residuos. También disminuye el transporte de bienes materiales (excepto los componentes clave de alta tecnología) y aumenta el transporte de bienes inmateriales (conocimiento).

En el sector de la construcción, el hormigón, como material estructural, es uno de los más utilizados y uno de los más baratos, por lo que sigue manteniendo su vigencia en muchas partes del mundo. Sin embargo, desde un punto de vista ambiental, el hormigón, principalmente por la aportación del cemento, es uno de los mayores responsables de las emisiones de CO2 a la atmósfera a escala mundial, del orden del 5% o el 6%. Esto requiere esfuerzos en distintas direcciones para reducir estas emisiones. En esta línea se sitúa el proyecto ECOZANJA DE GAS NATURAL FENOSA (GNF) -UPC.

ecologico

PROYECTO «ECOZANJA»

A través del convenio de la UPC-CTT 10158, nuestro grupo ha desarrollado para GNF la ECORASA (ECOZANJA), un método innovador, más seguro y ambientalmente sostenible que consiste en el uso de máquinas zanjadoras capaces de hacer zanjas con cortes verticales más estrechas y limpios en las obras de canalización de una red de gas que las que hacen los equipos tradicionales.

A diferencia de las excavadoras que se utilizan habitualmente en estos procesos, el rasero deposita la tierra extraída a los lados de la zanja. Después de colocar la conducción y de compactar la capa de protección, se reutiliza la tierra extraída para tapar la zanja hasta 15 o 20 cm de la cota de rodadura. Asimismo, en aquellas obras en las que el rasero genera residuos de una granulometría de acuerdo con la norma de GNF, se podría incluso aprovechar como material envolvente de protección de la tubería, y evitar así la aportación de arena de cantera.

Para esta capa se utiliza un hormigón ligeramente expansivo, de modo que la capa no sólo trabaja por punta, sino por rozamiento negativo, y transmite carga a los muros laterales de la zanja. A este hormigón se le pueden incorporar pigmentos para aproximarse al color de la capa de rodadura existente (negro si es asfalto u otro material). Asimismo es posible trabajar la textura de la capa de acabado, incluso incorporar un inhibidor superficial de endurecimiento para simular texturas de tipo asfáltico.

Además de un menor consumo de agua y energía, el rasero realiza trabajos con más agilidad y rapidez, lo que reduce las emisiones de CO2 y produce menos molestias al entorno. También aumenta el nivel de seguridad como consecuencia de tener menos tiempo de apertura de la zanja. Todo ello se ha evaluado mediante el método multicriterio MIVES.

El proyecto se encuentra en fase piloto. La primera prueba de campo se ha llevado a cabo en San Clemente, con el objetivo de profundizar en el conocimiento y analizar las características de la puesta en obra.