Seguro que has oído mencionar en más de una ocasión la famosa Agenda 2030. Y seguro que has leído numerosos titulares de los que has deducido que se trata de algo que tiene que ver con el medioambiente y la cooperación internacional, aunque poco más sabes a ciencia cierta.
¿Te gustaría saber qué es exactamente esta agenda, quiénes la han acordado y, lo más importante, cómo puede afectar su cumplimiento a tu vida diaria? Pues de todo eso te vamos a hablar hoy en este nuevo post dedicado a la actualidad política.
¿Qué es la Agenda 2030?
Podríamos simplificar su definición diciendo que la Agenda 2030 es un plan de acción global aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre de 2015 y que propone un marco de acción que garantice el desarrollo sostenible durante la década siguiente.
Nació como respuesta a retos interconectados -pobreza, desigualdad, degradación ambiental y falta de acceso a derechos básicos- y plantea metas concretas para afrontar esos problemas con una visión universal: no dejar a nadie atrás.
Estructura su propuesta alrededor de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que integran dimensiones económicas, sociales y ambientales: desde erradicar la pobreza y el hambre o mejorar la salud y la educación, hasta abordar el cambio climático y conservar la biodiversidad.
Cada objetivo de la Agenda 2030 tiene metas concretas (169 en el texto original) y un conjunto de indicadores acordados internacionalmente para medir el avance. El documento que recoge todo esto es la resolución A/RES/70/1, conocida también como “Transforming our world: the 2030 Agenda for Sustainable Development”.
¿Qué países la han acordado y comprometido a cumplirla?
La Agenda 2030 fue aprobada en la Asamblea General de la ONU y, en la práctica, fue respaldada por todos los Estados miembros que participan en este foro. Es decir, la mayor parte de los países del mundo se comprometieron formalmente a implementar los ODS dentro de sus capacidades y prioridades nacionales, lo que convierte a la Agenda 2030 en un marco universal adoptado por la comunidad internacional.
Eso sí, su implementación se realiza luego a través de planes nacionales, revisiones voluntarias y cooperación entre países y organismos que hacen que cada país esté tomando distintos caminos para alcanzar esos 17 objetivos propuestos.
¿Cuál es el contenido principal de los objetivos que se plasman?
Los 17 ODS cubren los siguiente aspectos en los que se quiere incidir internacionalmente:
- Pobreza cero
- Hambre cero
- Salud y bienestar mundial
- Educación de calidad
- Igualdad de género
- Agua limpia y saneamiento
- Energía asequible, limpia y no contaminante
- Trabajo decente y crecimiento económico
- Industria, innovación e infraestructuras
- Reducción de desigualdades
- Ciudades y comunidades sostenibles
- Producción y consumo responsables
- Acción por el clima
- Protección de la vida submarina
- Protección de la vida de ecosistemas terrestres
- Paz, justicia e instituciones sólidas
- Alianzas para lograr los objetivos
A cada objetivo le acompañan metas cuantificables y una lista de indicadores técnicos que permiten a los países y a la comunidad internacional monitorizar el progreso.
¿Cómo puede alterar la Agenda 2030 la vida ordinaria de los ciudadanos?
La Agenda 2030 actúa principalmente como marco de políticas públicas y de cooperación internacional, por lo que no es una ley que vaya a cambiar radicalmente la rutina de una persona de la noche a la mañana.
Sin embargo, cada gobierno tomará unas medidas concretas y adoptará unos programas de actuación que sí pueden provocar pequeños cambios cotidianos a medio y largo plazo.
Por ejemplo: políticas de energía pueden fomentar (o incluso obligar) una mayor penetración de renovables y eficiencia energética en viviendas. O las medidas de movilidad urbana que pueden priorizar transporte público, coches eléctricos y carriles peatonales, por citar algunos ejemplos entendibles y que ya estamos viendo en muchos lugares.
Además, la Agenda 2030 condiciona la financiación pública y privada de futuros proyectos e inversiones, recibiendo más apoyo aquellos que incorporen criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), lo que puede cambiar el mercado laboral y la oferta de bienes y servicios. A nivel personal, esto puede traducirse en oportunidades (empleos verdes, acceso a servicios) pero también en obligaciones o costes (adaptación energética de viviendas, cumplimiento de normativas nuevas…).
Por último, dado su enfoque en reducir desigualdades, la Agenda 2030 puede mejorar la protección social y el acceso a derechos para grupos vulnerables, aunque el alcance real depende de las decisiones políticas de cada país.
En resumen, su influencia sobre tu vida dependerá de cómo se traduzcan esas prioridades en políticas locales, inversiones y normas: en el mejor escenario, te ofrece mayor bienestar y entornos más sostenibles; en el peor, su impacto será limitado si no existe voluntad política ni recursos para implementarla.