Todos tenemos más o menos claro en qué consiste una tasación inmobiliaria. De hecho, si le preguntáramos a cualquier persona que nos encontráramos por la calle, estamos seguros de que sería capaz de darnos una definición bastante precisa.
Tasar una vivienda o tasar un local comercial es valorar su precio en esos momentos. Sin embargo, más allá de esta noción básica, pocas personas conocen realmente cómo se realiza una tasación inmobiliaria profesional y en qué situaciones puede resultar imprescindible más allá del contexto de la compra-venta.
Es importante tener claro que la tasación no es solo un trámite técnico: es una herramienta esencial que garantiza operaciones seguras, objetivas y ajustadas al valor real de mercado. Entender su alcance y aplicación es fundamental, tanto para particulares como para empresas o instituciones y eso es justo lo que vamos a hacer hoy en este nuevo artículo.
¿Qué es una tasación inmobiliaria y cómo se lleva a cabo?
Una tasación inmobiliaria es un informe técnico elaborado por un profesional cualificado (habitualmente un arquitecto, un arquitecto técnico o un ingeniero), que determina de forma objetiva y documentada el valor económico de un inmueble en una fecha concreta.
Este informe debe cumplir con normativas técnicas específicas, como, por ejemplo, la Orden ECO/805/2003 en España, cuando se realiza con fines hipotecarios.
El proceso comienza con la visita física al inmueble. Durante la inspección, el técnico evalúa aspectos como la ubicación, el estado de conservación, la superficie útil y la superficie construida, la distribución, los materiales de construcción y las instalaciones.
También se consideran factores urbanísticos (clasificación del suelo, edificabilidad, normativas locales) y datos registrales y catastrales.
Tras la visita, se aplica una metodología de valoración adecuada al tipo de inmueble. La más habitual en inmuebles residenciales es el método de comparación, que toma como referencia operaciones recientes en inmuebles similares de la zona.
En otros casos, como activos singulares o inmuebles en rentabilidad, se pueden utilizar métodos como el de capitalización de rentas o el de coste.
El informe final incluye una descripción detallada, análisis técnico, documentación gráfica y el valor de tasación, con una validez legal y técnica que lo respalda.
¿Cuándo puedes necesitar una tasación inmobiliaria?
Aunque el caso más habitual de necesitar una tasación inmobiliaria es cuando se va a llevar a cabo la compra-venta de una vivienda o de un local para instalar un negocio, hay muchas otras situaciones relacionadas en las que una tasación resulta necesaria o conveniente:
- Solicitud de hipoteca: los bancos exigen n muchos casos una tasación oficial para determinar el importe máximo a financiar.
- Herencias y particiones de bienes: para repartir un patrimonio de forma equitativa entre herederos es imprescindible su tasación.
- Divorcios o disolución de sociedades: cuando es necesario valorar un bien común para su adjudicación o venta.
- Reclamaciones fiscales: para defender el valor de un inmueble ante la administración (por ejemplo, para tramitar así el Impuesto de Sucesiones).
- Contabilidad empresarial: en el caso de que la empresa cuenta con activos inmobiliarios que forman parte del balance.
- Seguros o expropiaciones: cuando se requiere conocer el valor real de reposición o mercado.
En definitiva, la tasación inmobiliaria es una herramienta clave para tener un dato objetivo y respaldado por un profesional de la tasación. Además, en muchos casos, pasa de ser una recurso recomendable a ser totalmente imprescindible para realizar ciertas acciones, desde una reclamación fiscal a la repartición de una herencia.
Nuestro consejo es que, antes de abrir un negocio, y más si vas a adquirir un local comercial para ello, es que tases ese espacio para conocer su valor real en el mercado inmobiliario. Es la mejor forma de comenzar con datos, cifras y, en consecuencia, cuentas claras y actualizadas.