Utiliza una base de datos con las correcciones normativas y las personalizadas, de forma que el redactor actúa tanto en la identificación de errores morfosintácticos como en la corrección de estilo, con toda facilidad.
Los usuarios realizan la corrección sin tener que esperar. Simplemente dejan el documento en los depósitos configurados como corregibles y el propio sistema los recoge y corrige.
Los documentos corregidos se marcan para que se les haga la revisión final y se aprueben las correcciones. De este modo se reduce la engorrosa tarea de revisión a más de la mitad del tiempo que se emplea en la corrección mediante un sistema convencional.
El corrector puede incorporar diccionarios de usuario y realizar mantenimientos sobre el lenguaje para ampliar con nuevos términos el alcance de la corrección.